A. Su origen.
Los que creen que el hombre surgió espontáneamente en el mundo no saben cómo explicar su verdadero origen. La verdad es que el hombre fue creado por Dios. El ser humano está constituido por dos partes o elementos: el cuerpo y el alma o espíritu. Cada uno de esos elementos fue formado por Dios en forma particular. Con ellos formó la persona.
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1. El cuerpo. El cuerpo del hombre fue tomado del polvo de la tierra. Con ese material Dios formó a Adán. De ahí las palabras de la Escritura que dicen del hombre: "...polvo eres, y al polvo volverás ".
2. El espíritu. La Biblia nos dice que Dios sopló en el hombre aliento de vida, "y fue el hombre un ser viviente". Ese soplo de vida hizo del hombre un ser viviente y completamente distinto del resto de las criaturas. Sólo en el hombre sopló Dios aliento de vida haciendo de él una imagen o semejanza suya.
B. La imagen de Dios.
En Génesis 1:26 dice Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza ". Eso es lo que distingue al hombre del resto de la creación: él lleva en sí la imagen de Dios. ¿Qué es esta imagen?
1. La imagen de Dios en el sentido estricto. Esto quiere decir que el hombre, por llevar en sí la imagen de Dios, tenía verdadero conocimiento, cumplía con toda justicia y disfrutaba de completa santidad. Sus conocimientos eran perfectos, su sentido de justicia era perfecto, su comportamiento era perfecto. La imagen de Dios, en el sentido estricto, es conocimiento, es justicia y es santidad. Eso lo tenía el hombre creado por Dios. Era parte integral de su ser.
2. La imagen de Dios en el sentido amplio. Esto quiere decir que, además de esas cualidades, el hombre era un ser espiritual, moral e inmortal. En otras palabras, por ser creado a la imagen de Dios, el hombre tiene un alma, sabe lo que es bueno y lo que es malo, y su alma nunca muere.
C. Las características del hombre.
1. Es diferente a los ángeles. Los ángeles también son criaturas de Dios. Pero los ángeles son espíritus, sin forma corporal. El hombre, en cambio, tiene cuerpo y alma. Los ángeles fueron creados para el servicio del cielo. El hombre, en cambio, para el servicio de la tierra.
2. Es diferente a los animales. Si bien es cierto que al hombre se le clasifica a veces en el reino animal, no puede significar eso que es un animal. Es completamente distinto. El hombre tiene un alma, una mente y una voluntad. Es un ser espiritual e intelectual. Los animales son siervos del hombre,
3. Fue creado como corona de la creación.
a. Creado directamente por la mano y el Espíritu de Dios.
b. Hecho a imagen de Dios.
c. Recibió el mandato de explotar y dominar la tierra (véase Gn.1:28).
d. Todas las cosas fueron puestas bajo su dominio -pero también bajo las órdenes de Dios. Dios era el Rey y el hombre virrey.
Preguntas para su estudio y repaso:
1. ¿Cuántas partes hay en el hombre?
2. ¿En la imagen de quién fue creado el hombre?
3. ¿Qué es la imagen de Dios en el sentido estricto?
4. ¿Qué es la imagen de Dios en el sentido amplio?
5. ¿En qué difiere el hombre de los ángeles?
6. ¿En qué difiere el hombre de los animales?
7. ¿Para qué hizo Dios al hombre? (véase Gn. 1:28).
Curso de Teología: Lección 4: El hombre
Curso de Teología: Lección 3: La Creación
A. La palabra "crear".
La Biblia dice que Dios creó el cielo y la tierra. En las Escrituras, esta palabra "crear" se usa generalmente con el sentido de "hacer una cosa de la nada". Es decir que Dios, sin usar ningún material preexistente, pudo hacer la tierra y formar todo el universo solamente a través del poder de su Palabra. Pero hay que reconocer que en ciertas ocasiones la Biblia usa la palabra "crear" con el significado de "hacer algo de otros materiales ya existentes". O sea que esta palabra tiene dos significados en la Biblia:
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1. Creación primaria. Esto es crear de la nada, sin la existencia de materiales. Tal es la creación del cielo y de la tierra puesto que Dios no usó ningún material sino que con el poder de su Palabra ordenó que las cosas fuesen. Y éstas fueron, como puede verse en Génesis 1. (Véase Sal. 33:6,9).
2. Creación secundaria. Esto es crear de materiales ya en existencia. Tal es, por ejemplo, la creación del hombre. Dios tomó del polvo de la tierra, un material ya existente, y con eso formó al hombre. Esa creación, sin embargo, no quita nada del poder de Dios por cuanto aun en esto sólo El puede hacerlo.
B. Los días de la creación.
Las Escrituras describen la obra de la creación como realizada en seis días. Observando el proceso, podemos comprobar orden en esa obra. Es muy evidente que Dios es un Dios de orden.
1. El primer día. "... la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo". Así comienza el relato de la creación. Dios pues, con su Palabra creadora, ordenó que fuese la luz. Y la luz fue.
2. El segundo día. Una espesa niebla cubría aún el mundo. Dios ordenó la separación de la misma, formando así las nubes arriba y las aguas abajo.
3. El tercer día. Las aguas son separadas por la Palabra de Dios. Se formaron así los mares, lagos y ríos, como también la tierra seca. Además, en este día Dios creó las plantas.
4. El cuarto día. Para satisfacer las necesidades de las plantas, el sol era necesario. En este día Dios creó el sol, la luna y las estrellas.
5. El quinto día. En esta jornada Dios quiso poblar lo que había hecho. Creó, en consecuencia, los peces para los mares y las aves para los aires.
6. El sexto día. El mundo estaba ya casi completo. En el último día Dios hizo los animales de la tierra. También en este día Dios creó la corona de su creación, a saber, el hombre, para que administrara la creación en nombre del Creador.
7. El séptimo día. Dios miró todo lo que había hecho y vio que era bueno. Esto quiere decir que todo lo que Dios había hecho servía sus propósitos. Por ejemplo, las aves que hizo servían para poblar el aire y los árboles. Dios descansó ese día de todo lo que había hecho. Con ello Dios nos indica que también nosotros debemos descansar un día de cada siete.
C. El propósito de la creación.
La pregunta puede hacerse: ¿Para qué creó Dios el mundo? Podemos conjeturar sobre el asunto y proponer toda clase de respuestas. Conviene pues ir a la Biblia y ver allí si hay algo sobre esto. En Isaías 43:7 tenemos una indicación: ". . . para gloria mía los he creado, los formé y los hice ". Ese es el propósito principal: la gloria de Dios. Así como un arquitecto recibe gloria por una obra majestuosa de su mano, Dios recibe gloria sin fin del mundo que hizo.
Preguntas para su estudio y repaso:
1. ¿Qué quiere decir "Crear"?
2. ¿Cómo hizo Dios el cielo y la tierra?
3. ¿De qué formó Dios al primer hombre?
4. ¿Qué hizo Dios el tercer día?
5. ¿En qué día hizo Dios al hombre?
6. ¿Para qué creó Dios al mundo?
Curso de Teología: Lección 2: Dios
Dios
Por sí solo, el hombre no puede conocer a Dios. La existencia de Dios no puede demostrarse científicamente a conformidad de todos. La Biblia misma no demuestra la existencia de Dios; simplemente presupone su existir y empieza el majestuoso relato con estas palabras: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra ". Si bien es posible conocer algunas cualidades de Dios en la naturaleza y en la historia, el verdadero conocimiento de Dios proviene de la Biblia. Al consultarla encontramos lo siguiente:
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A. Dios es Creador y Redentor.
1. Por el poder de su Palabra todas las cosas fueron hechas. El hombre conocía a Dios íntimamente y Dios vivía con él; venía al jardín en el "fresco de la tarde". Todas las cosas reflejaban el poder, la gloria y los deseos de Dios.
2. Cuando el hombre desobedeció a Dios, ya no podía tener contacto con su Creador. Por eso es que fue echado del jardín, para simbolizar su separación de Dios. Fue entonces que Dios se manifestó como Redentor.
3. Por causa del pecado, el hombre ya no puede conocer a Dios como Creador a menos que lo conozca primero como Redentor. Al ser redimidos por Dios podemos ver nuevamente en la creación a Aquél que es nuestro Padre; Aquél cuya imagen ha sido restaurada en nosotros.
B. Dios es Soberano.
1. Es autosuficiente. Dios no necesita del mundo ni del hombre.
2. Lo que hace lo hace soberanamente. No se ve presionado a tomar un camino en vez de otro. Lo que requiere es incondicional y lo que concede es inapelable.
3. Esta soberanía caracteriza a todos los atributos o cualidades de Dios: su amor, su misericordia, su poder, su justicia, su ira, etc. En todos ellos Dios es Soberano.
4. Todos los hombres deben reconocer esta soberanía de Dios en todos los terrenos de la vida. Dios debe ser reconocido como soberano, tanto en la vida personal como en nuestro hogar, la iglesia, en las relaciones humanas y en todas las esferas de actividad.
5. La soberanía de Dios demanda una respuesta de parte del hombre. O se rechaza esta soberanía y se sitúa cada día más lejos de Dios, o se acepta y se vive en creciente servicio a El.
C. Dios en tres Personas.
La Trinidad es, para la mente humana, un profundo misterio. Sin embargo, es imposible negar esta doctrina fundamental con respecto a Dios si se acepta la Biblia como la Palabra de Dios. Desde el principio de la historia cristiana han existido algunos que han negado la existencia de Dios en tres Personas; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los tales existen también en nuestro tiempo. Esto es lamentable porque sólo repiten los errores de siglos ya pasados; errores que la iglesia ha condenado.
1. Dios se manifiesta en esta forma desde un principio puesto que "todas las cosas por él (Cristo) fueron hechas" y "el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas" (Jn. 1:3 y Gn.1:2).
2. En la obra de la redención, se repite nuevamente este misterio. Cristo dijo "el que me ha visto a mí, ha visto al Padre" y "(el Espíritu) os guiará a toda la verdad" (Jn. 14:9 y 16:13).
3. Esta doctrina es parte integral de la Biblia. No deben buscarse solamente pasajes que hablan de la Trinidad (no hay ninguno) sino la enseñanza total de la Palabra de Dios.
a. El Antiguo Testamento habla repetidamente de que Dios es uno (Dt. 6:4).
b. El Antiguo Testamento también habla de la pluralidad de Dios. "Hagamos (en el plural) al hombre a nuestra imagen" (Gn. 1:26). En el libro de Isaías hay un pasaje que más tarde fue apropiado por Jesucristo en Lucas 4:17-19 y en el cual claramente se mencionan las tres Personas: "El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí" (Is. 61:1).
c. En el Nuevo Testamento esta doctrina parece tan clara como la luz del día. En el bautismo de Jesús (Lc. 3:21,22) el Hijo es bautizado, el Padre habla desde el cielo y el Espíritu desciende en forma de paloma. Otros pasajes son Mateo 28:19 y 1 Pedro 1:2.
d. La iglesia, luego de muchos debates y estudio y oración por siglos enteros, ha adoptado esta doctrina como parte integral de la revelación de Dios. Quien la niega se aparta de la histórica iglesia de Cristo a lo largo de los siglos.
¡Qué magnífica visión de Dios! Creador de todas las cosas, Redentor de la nueva humanidad, Soberano en todos sus actos y manifestado como Dios el Padre, como Dios el Hijo que nos redime y como Dios el Espíritu Santo que nos santifica. ¡Alabado sea El!
Preguntas para su estudio y repaso:
1. ¿Es posible "demostrar" la existencia de Dios?
2. ¿Cuáles son las cualidades básicas que la Biblia da a conocer en cuanto a Dios?
3. ¿Qué es necesario para que el pecador pueda conocer a Dios como Creador?
4. ¿Qué significa reconocer la soberanía de Dios en nuestra vida cotidiana?
5. ¿Qué comprende usted como la doctrina de "la Trinidad"?
6. Anote las bases bíblicas para esta doctrina.
Curso de Teología: Lección 1 Las Sagradas Escrituras
La fuente de nuestra religión es la Biblia. No hay otro libro que iguale a la Biblia en importancia. Nuestra fe o doctrina y también nuestra práctica deben basarse en lo que dice la Biblia. Es por eso que un conocimiento básico de las Sagradas Escrituras es conveniente y hasta indispensable.
Este curso se denomina "Conocimientos Básicos de la Doctrina Cristiana". Es decir que en él hemos de definir y explicar los puntos principales de la fe que confesamos. Para ello analizaremos primeramente y en forma rápida, la doctrina de las Sagradas Escrituras.
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A. Los nombres de la Biblia.
Muchas veces, los nombres que se dan a una cosa revelan algo de lo que ese objeto es o contiene. Lo mismo sucede con la Biblia. Hay varios nombres que se le aplican, pero sólo consideraremos algunos de ellos.
1. Biblia. -El significado literal de esta palabra es "libros". Es éste el nombre más común y el que aclara que la Biblia es una colección de varios libros. En efecto, 66 de ellos han sido compilados en un volumen. Esta designación fue adoptada hace ya muchos siglos por la iglesia cristiana.
2. Las Sagradas Escrituras. --Este término es utilizado en la Biblia misma, "... y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras" (2 Ti. 3:15). Este nombre indica el carácter de la Biblia. No es un libro secular, sino sagrado. No es primordialmente un libro con intereses científicos, sino de interés espiritual y religioso.
3. La Palabra de Dios. --El origen de la Biblia queda establecido con esta designación. El contenido de las Escrituras no es el producto de la mente humana, sino la Palabra infalible de Dios. No solamente algunas partes de la Biblia tienen ese origen, sino todas sus páginas, desde Génesis hasta Apocalipsis. Es una carta de Dios dirigida al hombre.
B. El Autor de la Biblia.
Es natural que nos preguntemos quién escribió un libro tan importante como éste y que veamos en qué forma llegó su contenido a manos de los hombres. Dios se revela a sí mismo a los hombres en dos formas. Una se llama la revelación general y la otra la revelación especial.
1. La revelación general.
a. Se llama así porque es para todos los hombres de todos los tiempos.
b. Esta revelación muestra a Dios en la creación y en la historia. En la creación podemos ver la mano de Dios y en la historia contemplamos el gobierno de Dios. A través de la creación y de la historia descubrimos la grandeza, el poder y la gloria de Dios. Al ver las imponentes montañas y los profundos mares, el sol y la luna, nos damos cuenta que Dios es glorioso.
c. Pero la revelación general no es suficiente. Ya no refleja fielmente a Dios. El pecado humano ha acortado la vista del hombre. Necesita ahora una lupa para ver a Dios; algo que enfoque a Dios.
2. La revelación especial.
a. Se llama así porque está al alcance de algunos solamente y limitada a lo que leemos en la Biblia. Las Sagradas Escrituras con un mensaje central, el Señor Jesucristo, son la revelación especial de Dios. Una luz en el camino que ilumina el sendero que debemos andar.
b. Es la revelación directa de Dios. En ella Dios se revela a sí mismo y nos dice cómo es El y qué demanda de nosotros. Dios nos dio la Biblia. En ella nos muestra, con palabras y actos, cuál es nuestra relación con él.
c. Pero Dios no escribió la Biblia con su propia mano, sino que se valió de otros llamados profetas, apóstoles y evangelistas. Estos recibieron mandato especial de Dios para poner en forma escrita la historia de la salvación. Por eso, aunque fueron hombres los que escribieron la Biblia, ésta es la Palabra de Dios. Esos hombres fueron guiados por el Espíritu Santo para escribir lo que Dios quería, como leemos en 2 Pedro 1:21 "... los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo".
C. Las divisiones de la Biblia.
Las Sagradas Escrituras no son un libro sin orden, ni tampoco el relato de un solo episodio. Hay divisiones pero también unidad.
1. Antiguo y Nuevo Testamentos. Esta es la división más importante de la Biblia. Pero aquí también se nota la unidad, porque el Antiguo Testamento es la historia del pacto de Dios antes de Cristo, mientras que el Nuevo Testamento es la historia del pacto durante y después de Cristo. La palabra "testamento" se refiere a la alianza que Dios hizo con el hombre; el pacto que hizo con Adán, luego renovó con Abraham y finalmente estableció con los creyentes por medio de Cristo.
2. Los 66 libros. Como lo dijimos antes, la Biblia contiene 66 libros distintos. Cada uno lleva la marca del que lo escribió y su propia personalidad. La unidad de los mismos, sin embargo, es evidente si recordamos que todos ellos, en una forma u otra, nos hablan del plan redentor de Dios. Cristo es el tema principal de la Biblia.
Preguntas para su estudio y repaso:
1. ¿Cuál es la fuente de nuestra religión?
2. ¿Cómo se denomina este curso?
3. ¿Qué quiere decir la palabra "Biblia"?
4. ¿Por qué se llama a la Biblia las "Sagradas Escrituras"?
5. ¿Qué nos dice la designación "Palabra de Dios" en cuanto a la Biblia?
6. ¿Quién es el Autor de la Biblia?
7. ¿Dónde encontramos la revelación general?
Etiquetas: Teología
Es necesario el progreso espiritual
No debemos insistir en una perfección absoluta del evangelio en nuestros compañeros cristianos por más que luchemos por conseguirla nosotros mismos.
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Si pusiéramos una norma de perfección total para los cristianos, no podría existir ninguna iglesia, puesto que todos distamos mucho de ser el cristiano ideal.
La perfección debe ser la meta final a la cual dirigirnos, y el propósito supremo en nuestras vidas. No es justo que hagamos un compromiso con Dios en el que tratemos de cumplir parte de nuestras obligaciones y omitamos otras según nuestro gusto y antojo. Una dualidad de mente está en conflicto con la vida espiritual, puesto que ésta implica una devoción sincera a Dios en la búsqueda de la santidad y la rectitud. Nadie en esta prisión terrenal del cuerpo tiene suficientes fuerzas propias como para seguir adelante con una constante vigilancia y desvelo. Además, la gran mayoría de los cristianos padecen de una debilidad tal, que se desvían o se “detienen” en su progreso espiritual, en consecuencia, avances muy lentos y escasos.
Dejemos que cada uno proceda de acuerdo a la habilidad que le ha sido dada y continúe así el peregrinaje que ha empezado. No hay hombre tan infeliz e inepto que de tanto en tanto no haga un pequeño progreso. No cesemos de hacer todo lo posible para ir incesantemente hacia delante en el camino del Señor; y no desesperemos a causa de lo escaso de nuestros logros. Aunque no lleguemos al nivel espiritual que esperamos o deseamos, nuestra labor no está perdida si es que el día de hoy sobrepasa en calidad espiritual al de ayer.
La única condición para el verdadero progreso espiritual es que permanezcamos sinceros y humildes. Mantengamos en mente nuestra meta final y vayamos hacia ella con toda nuestra voluntad. No caigamos en el orgullo ni nos entreguemos a pasiones pecaminosas. Ejercitémonos con diligencia para alcanzar una norma más alta de santidad, hasta que hayamos llegado a lo mejor de nuestra calidad espiritual, en la que debemos persistir a lo largo de toda nuestra vida. Únicamente lograremos la perfección absoluta cuando, libertados ya de este cuerpo corruptible, seamos admitidos por Dios en Su Presencia Eterna. Ver. Romanos 8:30
No esperemos que llegue final de año, para recién hacer algo con el progreso espirtual, mejor hacer modificaciones hoy en nuestros hábitos, para que al llegar fin de año, veamos cambios.
"No existe otra manera de crecer, si no hay estudio de la Palabra de Dios y oración"
Etiquetas: Crecimiento , Vida Cristiana
No es suficiente una cristiandad externa
Preguntemos a aquellos que no poseen nada más que la membresía de una iglesia, y a pesar de ello desean llamarse cristianos, ¿cómo pueden glorificar el sagrado nombre de Cristo?
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Únicamente aquel que ha recibido el verdadero conocimiento de Dios por medio de la Palabra del Evangelio puede llegar a tener comunión con Cristo. El apóstol dice que nadie que no ha puesto de lado la vieja naturaleza con su corrupción y sus concupiscencias puede decir que ha recibido el verdadero conocimiento de Cristo. El conocimiento externo de Cristo es sólo una creencia peligrosa, no importa lo elocuentes que puedan ser las personas que lo tienen.
2. El evangelio no es una doctrina de la lengua, sino de vida. No puede asimilarse solamente por medio de la razón y la memoria, sino que llega a comprenderse de forma total cuando posee el alma y penetra en lo profundo del corazón. Los cristianos nominales deben cesar en su actitud de insultar a Dios jactándose de ser aquello que no es. Debemos asignar un primer lugar al conocimiento de nuestra fe, pues éste es el principio de nuestra salvación. A menos que nuestra fe cambie nuestro corazón y nuestra actitud y nos transforme, además, en nuevas criaturas, no nos será de mucho provecho.
Etiquetas: Exhortación
No a las ofrendas de orgullo y contienda
Para muchos líderes cristianos parecería algo insensato enseñar que la iglesia no debe ofrendar. Aunque sea una triste realidad, muchas veces nuestras ofrendas están manchadas de orgullo y contiendas. Debido a esto, el Señor Jesús nos enseña lo siguiente a la hora de dejar nuestra ofrenda sobre el altar.Seguir Leyendo»
Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti. deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24
La humildad, una virtud tan poco valorada en nuestro mundo actual, donde no solo el no cristiano día a día lucha por el reconocimiento, sino también el hijo de Dios, quién ha sido y está siendo influenciado cada vez más por este mal actuar.
El status económico, la profesión, la cuenta bancaria y posesiones materiales están inflando el ego, y sepultando cada vez más el espíritu y una actitud de humildad frente a Dios y a su prójimo.
Personas con este tipo de actitudes, a la hora de reconocer sus diferencias y contiendas con el hermano, hacen como si no pasara nada y sigue todo tal cual, mostrando una vida de apariencia y de vana religión.
¿A qué se refiere el Señor con dejar la ofrenda delante del altar?
“Este cuadro, tomado de la vida diaria, nos transporta al momento cuando el israelita, habiendo traído su sacrificio al templo, al atrio de Israel, espera el instante cuando el sacerdote se acercará para recibirlo de sus manos. Espera con su presente puesto sobre la baranda que separa el lugar donde él se halla, del atrio de los Sacerdotes, donde su ofrenda será llevada presto para ser sacrificada por el sacerdote y presentada por éste en el altar de los sacrificios.” Es en este momento solemne, cuando está listo para encomendarse a la misericordia divina y procurar mediante su ofrenda el sello del perdón divino. Pero es en ese momento, que el ofrendante, de pronto, recuerda que su hermano tiene contra él una deuda o causa pendiente. Entonces, ¿Dirá él: “Tan pronto como haya ofrecido este presente, iré a ver a mi hermano para reconciliarme con él?” No; antes de dar otro paso, aun antes de ofrecer el presente, debe buscar esta reconciliación, y aun cuando la ofrenda tenga que ser dejada sin ser ofrecido ante el altar. La misma verdad aquí enseñada la hallamos expresada notablemente en Mr.11:25-26 : “Y cuando estuviereis orando (en el acto de orar), perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas”. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
De ahí la hermosa práctica de la iglesia primitiva, que procuraba enmendar todas las diferencias entre los hermanos en Cristo, en el espíritu de amor, antes de participar de la comunión. Por cierto, este mismo principio debe existir cuando se celebre la Cena del Señor, que es el acto de culto de mayor importancia.
Si usted encuentra que no es posible perdonar ni reconciliarse con su hermano, entonces debería reflexionar con que actitud y espíritu está dejando su ofrenda sobre el altar. Una vida de aparente humildad y servicio no es válido ante nuestro Salvador.
¿Recuerdas que tienes algo contra tu hermano(a) o algún hermano(a) tiene algo contra ti?
Anda y reconcíliate primero. Mateo 5:23-25
Es preferible perder ofrendas monetarias manchadas de orgullo y contienda, que perder una oportunidad saludable de perdón y reconciliación.
Etiquetas: Exhortación
