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No es suficiente una cristiandad externa

Preguntemos a aquellos que no poseen nada más que la membresía de una iglesia, y a pesar de ello desean llamarse cristianos, ¿cómo pueden glorificar el sagrado nombre de Cristo?


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Únicamente aquel que ha recibido el verdadero conocimiento de Dios por medio de la Palabra del Evangelio puede llegar a tener comunión con Cristo. El apóstol dice que nadie que no ha puesto de lado la vieja naturaleza con su corrupción y sus concupiscencias puede decir que ha recibido el verdadero conocimiento de Cristo. El conocimiento externo de Cristo es sólo una creencia peligrosa, no importa lo elocuentes que puedan ser las personas que lo tienen.

2. El evangelio no es una doctrina de la lengua, sino de vida. No puede asimilarse solamente por medio de la razón y la memoria, sino que llega a comprenderse de forma total cuando posee el alma y penetra en lo profundo del corazón. Los cristianos nominales deben cesar en su actitud de insultar a Dios jactándose de ser aquello que no es. Debemos asignar un primer lugar al conocimiento de nuestra fe, pues éste es el principio de nuestra salvación. A menos que nuestra fe cambie nuestro corazón y nuestra actitud y nos transforme, además, en nuevas criaturas, no nos será de mucho provecho.

No a las ofrendas de orgullo y contienda

Para muchos líderes cristianos parecería algo insensato enseñar que la iglesia no debe ofrendar. Aunque sea una triste realidad, muchas veces nuestras ofrendas están manchadas de orgullo y contiendas. Debido a esto, el Señor Jesús nos enseña lo siguiente a la hora de dejar nuestra ofrenda sobre el altar.

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Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti. deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24

La humildad, una virtud tan poco valorada en nuestro mundo actual, donde no solo el no cristiano día a día lucha por el reconocimiento, sino también el hijo de Dios, quién ha sido y está siendo influenciado cada vez más por este mal actuar.
El status económico, la profesión, la cuenta bancaria y posesiones materiales están inflando el ego, y sepultando cada vez más el espíritu y una actitud de humildad frente a Dios y a su prójimo.

Personas con este tipo de actitudes, a la hora de reconocer sus diferencias y contiendas con el hermano, hacen como si no pasara nada y sigue todo tal cual, mostrando una vida de apariencia y de vana religión.

¿A qué se refiere el Señor con dejar la ofrenda delante del altar?

“Este cuadro, tomado de la vida diaria, nos transporta al momento cuando el israelita, habiendo traído su sacrificio al templo, al atrio de Israel, espera el instante cuando el sacerdote se acercará para recibirlo de sus manos. Espera con su presente puesto sobre la baranda que separa el lugar donde él se halla, del atrio de los Sacerdotes, donde su ofrenda será llevada presto para ser sacrificada por el sacerdote y presentada por éste en el altar de los sacrificios.” Es en este momento solemne, cuando está listo para encomendarse a la misericordia divina y procurar mediante su ofrenda el sello del perdón divino. Pero es en ese momento, que el ofrendante, de pronto, recuerda que su hermano tiene contra él una deuda o causa pendiente. Entonces, ¿Dirá él: “Tan pronto como haya ofrecido este presente, iré a ver a mi hermano para reconciliarme con él?” No; antes de dar otro paso, aun antes de ofrecer el presente, debe buscar esta reconciliación, y aun cuando la ofrenda tenga que ser dejada sin ser ofrecido ante el altar. La misma verdad aquí enseñada la hallamos expresada notablemente en Mr.11:25-26 : “Y cuando estuviereis orando (en el acto de orar), perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas”. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
De ahí la hermosa práctica de la iglesia primitiva, que procuraba enmendar todas las diferencias entre los hermanos en Cristo, en el espíritu de amor, antes de participar de la comunión. Por cierto, este mismo principio debe existir cuando se celebre la Cena del Señor, que es el acto de culto de mayor importancia.

Si usted encuentra que no es posible perdonar ni reconciliarse con su hermano, entonces debería reflexionar con que actitud y espíritu está dejando su ofrenda sobre el altar. Una vida de aparente humildad y servicio no es válido ante nuestro Salvador.

¿Recuerdas que tienes algo contra tu hermano(a) o algún hermano(a) tiene algo contra ti?
Anda y reconcíliate primero. Mateo 5:23-25

Es preferible perder ofrendas monetarias manchadas de orgullo y contienda, que perder una oportunidad saludable de perdón y reconciliación.

Cuerpos Impresos

“No haréis tonsura en vuestras cabezas ni dañaréis la punta de vuestra barba. No haréis incisiones en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna” (Lv. 19:27-28)

Seguramente muchos pensarán en estos días que las incisiones en el cuerpo (léase perforaciones), tonsura (léase rapados totales o parciales de las cabezas) y los cuerpos impresos (léase tatuajes), son producto de la modernidad, y estos muchos también consideran esta práctica como algo inocuo (inofensivo), que obedece a la tendencia juvenil de seguir las modas.

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Nada más alejado de la realidad. Estas prácticas son primitivas, de hecho todavía hay muchas comunidades tribales en que forman parte de su idiosincrasia, generalmente como una forma de ritual religioso pagano. Rara vez se usan con fines de belleza corporal, si a eso se puede llamar belleza.

En la Biblia ya se habla de este tipo de rituales y son prohibidos por el Señor, los motivos exactos no los conocemos, pero si podemos desprender fácilmente que no son del agrado de Dios porque se hacen en honor de falsos dioses o a causa de los muertos o como señal de un pacto con el príncipe de las tinieblas. También podríamos interpretar estas prohibiciones como una forma de Dios, para proteger a los hombres de la transmisión de enfermedades, como son ahora el sida, la hepatitis B y otras que se transmiten a través de fluidos corporales. Lo que sí está claro, es que estas marcas en el cuerpo constituyen “señales” que no son de nuestro Dios; así lo dice el texto: “…ni imprimiréis en vosotros señal alguna” (Lv.19:28b) y también que forman parte de ritos paganos dedicados a dioses que “no son” el único Dios Viviente y Todopoderoso que rige nuestras vidas.

Quiero invitarles a pensar un poco, quizás para que nos demos cuenta que las señales antes del fin, no son exclusivamente los terremotos y las guerras, también lo son las “señales” que dan muestra que el príncipe de las tinieblas está por darse a conocer a través de todas estas tendencias extrañas y que tienen en común que todas ellas usan marcas en el cuerpo y en el cabello: krishnas (rapados y una colita; más una marca de tinta en la frente), rastafaris (trencitas en el pelo, conocidas como drenlok),rosacruces (una cruz tatuada en el pecho o en el brazo), etc. y que incentivan el uso de drogas para alcanzar sus trances. También es notorio e importante destacar que la gran mayoría de los tatuajes representan serpientes, animales feroces, demonios y signos de instituciones que en algún momento de la historia y hasta nuestros días, son representantes de tragedias (svástica nazi por ejemplo). En definitiva ¿podríamos decir que hablamos de señales del mal? Pidamos a Dios discernimiento y por último, recordemos: ”¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros? (1ª Co. 6:19)

La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo le acompañen siempre. Amén

El cuerpo de Cristo

¿Qué idea se nos viene a la mente cuando escuchamos hablar del cuerpo de Cristo?
Algunos de nosotros ha llegado a pensar inmediatamente en los creyentes cercanos y a la denominación cristiana a la cual pertenece. Pero, ¿qué dice la Palabra de Dios al respecto?.

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La Biblia es la norma doctrinal y de práctica que debe seguir cualquier denominación cristiana, sea está de origen histórico o no.
¿Qué es el cuerpo de Cristo?
El cuerpo de Cristo es la Iglesia, que es universal e invisible, ya que abarca a todos aquellos por quien Cristo dio su vida en sustitución.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Ro. 8:32
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Efesios 5:25
¿De quiénes se compone el cuerpo de Cristo?
El cuerpo de Cristo está formado por todos los elegidos por Dios (Efesios 1:4-5; 2 Ts. 2:13), que han sido, son y/o serán salvos, y por lo tanto reunidos como uno en Cristo, quien es cabeza de la Iglesia. La Iglesia es, a su vez, la esposa, el cuerpo, y la plenitud de Cristo, cuya plenitud lo llena todo en todo. (Ef. 1:23).
así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Ro. 12:5)
El cuerpo de Cristo que en extensión es universal e invisible, (abarca creyentes de todas las razas, étnias, culturas, y países del mundo, tanto de creyentes, vivo como aquellos que se encuentran actualmente en la presencia eterna de Dios).
La Iglesia de Dios, también es local y visible, y se compone por aquellos creyentes que son miembros de una comunidad eclesiástica determinada.
Si la Palabra de Dios es tan clara al definir el cuerpo de Cristo y al enseñar que existe una multitud de creyentes a nivel mundial, ¿Por qué pensamos que solo nuestra denominación es la correcta ante los ojos de Dios?, ¿Conocemos realmente la historia y origen de nuestra denominación?. Muchos ni siquiera conocen la historia de su propia iglesia local.
Como cristianos tenemos tan poco amor hacia aquellos hermanos que siendo creyentes e hijos de Dios profesan una confesión de fe diferente a la nuestra, tildándolos de herejes y sectarios. Actitudes como estas, se encuentran por doquier en muchas iglesias de origen cristiano y evangélico. Cristo en una oportunidad amonestó a sus discípulos por una actitud egoísta y sectaria que estaban demostrando hacia aquellos que no los seguían, pero si creían en Cristo como enviado de Dios.
Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Lucas 9:49-50
Con tanta rapidez y de que manera juzgamos a nuestros hermanos de otras denominaciones cristianas, que son participantes del cuerpo de Cristo al igual que nosotros, por el hecho de no creer, servir y adorar a Dios de manera semejante a la nuestra.
Amados, seamos prudentes y sabios, demostremos el fruto del Espíritu Santo y su llenura al amar a nuestros hermanos que se encuentran en las diferentes denominaciones cristianas.
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. Juan 13:34-35

Dios le bendiga abundantemente.

¿Es de tu interés los temas presentados?

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